Identidad y caos digital


Periodismo e identidad

Periodista o la búsqueda de una identidad perdida en el caos digital

La reciente polémica en torno a las noticias falsas que recorren la red ha dado lugar a un intenso debate sobre el papel de los medios y de los profesionales de la información.

En un momento en el que gracias al mundo digital y tecnológico cualquiera puede convertirse en “periodista”, es más necesario que nunca reflexionar sobre el rumbo que deben tomar los medios de comunicación y el oficio.

Ian Burrell ahonda en este tema en The Drum en donde destaca que en Reino Unido el número de periodistas ha aumentado un 22% en los últimos 15 años pasando de 59.000 a 72.000 y eso a pesar del cierre de más de 300 periódicos locales y del despido masivo de cientos de trabajadores a raíz de la crisis.

Impacto de la revolución digital

Aun así, asegura, el impacto de la revolución digital ha elevado la producción y demanda de noticias en todos sus formatos a niveles nunca vistos. Bancos, ONGs, supermercados o administraciones son ahora también publishers.

La explosión del periodismo freelance es en parte, consecuencia de esta creciente demanda pero también de los recortes de los medios dando lugar a un incremento de estos profesionales del 67% en los últimos 15 años.

“Se está produciendo un gran cambio y esta situación hace surgir la pregunta sobre qué es exactamente un periodista hoy en día”, explica Mark Spilsbury, autor del estudio “Exploring Freelance Journalism”.

Así, continúa Burrell, a medida que los medios de comunicación buscan nuevas formas de financiación a través de contenidos patrocinados o que las compañías de PR contratan a blogueros o freelance para sus campañas, se hace cada vez más difícil diferencial las historias “reales”.

“Quien paga por la creación de contenidos ha cambiado y eso ha traído diversos problemas”, afirma Tim Dawson, presidente de la National Union of Journalists (NUJ).

Esta confianza en terceros para crear contenidos tiene un claro potencial de distorsión de la independencia editorial.

El hecho de que las decisiones editoriales se estén moviendo hacia el dinero, tiene un efecto en la naturaleza y la calidad de los medios”, añade Dawson que aunque reconoce que es positivo que se demande producción de material y se pague a los periodistas por ello, es sin embargo, lamentable que se esté difuminando el foco editorial.

Además, teniendo en cuenta que un tercio de los periodistas freelance cobran menos de 10.000 libras al año, los bajos retornos económicos ponen en peligro la integridad de la industria mediática.

Sobre todo, porque se traspasan ciertas líneas sagradas para el oficio que no son tan visibles en el cambiante mundo actual.

Tampoco ayuda el hecho de que buena parte de los freelance, un 25%, no haya trabajado nunca en una redacción profesional al proceder bien de un empleo no relacionado con el periodismo, bien de la universidad.

 

Es un dato que me sorprende porque se da una situación de no puedo obtener un trabajo a tiempo completo pero quiero ser periodista por lo que trabajo por mi cuenta para poder hacer currículum”, señala Dawson.

Nos encontramos así ante un panorama mucho más complejo que hace años y en el que la diversidad de profesionales y ámbitos laborales representa un enorme reto para el sector.

La industria informativa deberá así aumentar los controles de calidad si quiere mantener su diferenciación y contar con sistemas de regulación que separen los contenidos fiables de aquellos que, aunque producidos por periodistas, no son noticias.

 

>>Fuente marketingdirecto.com